CRÍTICAS y ESTRENOS 2018 -Cine-


Estrenos y Críticas realizadas por: José María Ruiz
Portadas de las películas: -Extraídas de Internet-

ESTRENOS DE CINE

La Quietud
La película se inicia con un encuentro, el encuentro del espectador con el territorio privado de una familia, al fin y al cabo (recordando a Carlos Pumares) todas las películas tienen un mismo principio: alguien llega a un sitio. Y aquí nos adentramos a una inmensa finca desde el asiento trasero de un coche que es conducido por la hija de los dueños. Llega un cambio de plano cuando el auto se detiene a la puerta de la mansión, ahí la cámara se posiciona a la espalda de esta joven, y en plano secuencia nos introduce por los pasillos y estancias, recorremos su magnificencia. Un hogar que trasluce un gran estatus y una profunda tranquilidad (pronto desmentida por la bronca que acaece entre los padres), no en vano la finca lleva como nombre La Quietud (el título de la película), el remanso de paz. Esta finca es el gran escenario y el leit-motiv, tanto el encadenado como el desencadenante, el lugar donde se realizarán las pasiones y las miserias.

Un mundo que nos transportará a los abismos del melodrama, y ello con las reminiscencias históricas recientes de Argentina, así nos remite al período de la dictadura militar y a la Escuela Mecánica de la Armada. Los fantasmas de los secuestros y las torturas tomarán vida (voz en mayúscula).

El director argentino Pablo Trapero asume el terreno de la visceralidad, el vieje a las entretelas de una familia que se ha mantenido unida en el silencio, mas el reencuentro de las dos hermanas (hermanas sumamente parecidas, tanto en el aspecto físico como en el psicológico) tras el ataque al corazón que sufre el padre, vendrá a descubrirnos los pesares afectivos tanto entre ellas como con sus padres, las envidias y los amores saldrán a la superficie…

Porque la película vendrá a descubrir los misterios que oculta esta familia, estas tres mujeres (la madre y las dos hijas) desvelarán sus traumas emocionales, de ahí que los pilares sobre los que habían asentado sus vidas se vayan desmoronando, la estupefacción reinará, será una catarata inmisericorde, no habrá red que mitigue la caída.

Si la primera parte de la película es una presentación y se traza en un horizonte contemplativo, ya que se divisa una dulce superficie; será la segunda parte la que nos derive hacia una montaña rusa de emociones, las capas se irán desvelando para aproximarnos a los profundos abismos.

La verdad de la historia constituirá una mierda que salpique (salpica) a todo el núcleo familiar, a todo un núcleo de la sociedad. La herida no ha cicatrizado, ni siquiera se ha cerrado, aún supura, porque difícil resulta olvidar la injusticia, porque difícil resulta vivir en soledad y porque difícil resulta quedar indiferente ante las catacumbas que se abren.

Wanda visión



Memorias de un hombre en pijama
Adaptar al cine una novela gráfica conlleva más de medio trabajo realizado, ya que supone tener definido el dibujo y predispuesta una “story-board”, y si quien lleva a cabo la adaptación es el propio autor de la novela puede decirse que se mantiene el espíritu, amén de haberse implicado de manera directa. Así Paco Roca, el autor de la obra, firma el guión junto a Diana López Varela y Ángel de la Cruz. Roca ya nos sorprendió gratamente con su anterior trabajo llevado al cine, porque “Arrugas” conllevaba una enorme sensibilidad y una carga de profundidad muy estimable al abordar los temas de la tercera edad, las residencias y la enfermedad de alzhéimer.

Sin embargo, este hombre en pijama se define sobre la ligereza, casi podría decirse que sobre lo insustancial, para ello aborda el terreno de la comedia a través de un retrato generacional, el retrato de un grupo de amigos que desean divertirse en la vida, trabajar lo menos posible, desarrollar avatares con el género femenino y cuyo sueño culmen es trabajar en casa (y a ser posible en pijama). Un culmen de independencia. Claro que una vez cumplido el sueño, lo importante es mantenerlo, y es en este punto cuando empiezan a surgir los problemas, máxime cuando se involucra en la atmósfera el elemento femenino.
La película denota un punto de misoginia, se advierte un punto de patetismo y se saborea un punto de conformismo.

La dirección de Carlos Fernández de Vigo depara un algo de asepsia, no postula grado de personalidad, se asienta sobre lo ya tratado (la novela gráfica), no se imbuye en el terreno cinematográfico, es decir, la mayor parte del tiempo se mantiene sobre plano fijo (y no es Ozu) a través de planos medios y americanos, mínimos son los travellings y los movimientos de cámara (unas cuantas panorámicas se vislumbran), apenas se proyecta un encadenado y se huye del plano detalle. Total: se formula una cuestión de viñeta parlante, aunque se dote de movimiento a los dibujos.

Por demás, el personaje que más y mejor se proyecta es el de la joven periodista, ya que posee voz propia y va ganando fuerza a lo largo del metraje; mientras que el protagonista tiende a definirse como patético (patetismo que también puede atribuirse a su grupo de amigos, cuatro mosqueteros donde son uno para todos, pero todos son unos aburridos pegados a un vaso de alcohol, todos juntos, todos solitarios). Muy lejos están de viajar por/al lado salvaje de la vida.

Este hombre en pijama es un experto en la fritanga, un dejado, un patoso agradable… La película no va más allá, acaso perdure como un retrato generacional, en ningún caso como hecho cinematográfico.


Begin Again Films

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