sábado, 12 de agosto de 2017

RECORDANDO A MANOLETE HOY, 80 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO


Redacción Revista LAS ESTRELLAS, Mis amigos
Noticia realizada por: JOSÉ MIGUEL CANO
Fotografías: -Extraídas de Internet-
La Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid recordó al MITO del toreo: MANUEL LAUREANO RODRIGUEZ SÁNCHEZ ‘MANOLETE’, en su 80 años de su fallecimiento. El torero cordobés falleció a los 30 años de edad, por una terrible cornada del miura que lidiaba en la plaza de Linares llamado ISLERO, fue al entrar a matar, cuando el toro le atravesó el muslo con su cornamenta.


Para el mundo del toro es, y será un mito inmortal, recordado por su valentía torera en todas las plazas donde actuaba. Este año 2017 la plaza madrileña le recordaba con su imagen en el cartel anunciador de la Feria de San Isidro, con una exposición en sus instalaciones interiores. Y si echamos la vista hacia atrás, en el año 1997, la ONCE le recordaba también, en su 50 años de su fallecimiento.


CONSUMABA FAENAS PERFECTAS

El temple y el ceñimiento, junto con la majestuosidad torera que él solo tenía, emanaba de su figura como un torero de ligazón y de acople inigualable. Recordar la faena al toro ‘Ratón’ en Las Ventas, es deleitarse del enorme valor y la gallardía que desprendía de su cuerpo. El toro iba y venía a su antojo; ya que cada vez que un toro bravo le embestía, Manolete engrandecía, como si fuera un imán mágico.



Es que, lo que en realidad hizo Manolete por nuestra Fiesta Nacional “fue crear el toreo natural, hasta sus límites extremos”, como escribió: Pepe Alameda. Manolete se quedaba en el sitio, y el ‘aguante’ del Maestro consumaba la faena perfecta, que todos los aficionados deseaban ver y disfrutar en una plaza de toros. La pureza y la despaciosidad con que buscaba el morrillo de los toros, era tal que llegaba con la mano al pelo, dejándose ver, y por tanta entrega con la espada, al entrar a matar, encontró la muerte; y lo mató, el deber cumplido ante Islero. Apuntarles, que a Manolete le rondaba la idea, en aquél fatídico año 1947 en Linares, de ir dejando ya la profesión de los toros. El destino, quiso que se cumpliera su obra dando su vida, por lo que más amó, su profesión torera.

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